
Es un episodio triste, de sabor a ceniza, como muchos otros de la vida de Giner. Giner necesitaba romper la personalidad de sus discípulos (no digamos ya de las mujeres, que en la Institución Libre de Enseñanza debían ser reeducadas de arriba abajo) para encajarlos en su proyecto…. Seguir leyendo…